Nadie mejor que nuestros alumnos para responder a esta pregunta. La ganadora del concurso de relatos del Centro explicó en 2010 quién fue Adolfo Suárez a través de una carta dirigida al político:

 

En Paracuellos de Jarama, a 1 de abril de 2010

Estimado Adolfo Suárez,

Me complace tener el honor de poder escribirle esta carta y dirigirle unas palabras. Su trayectoria política es realmente admirable. Nacido en un pueblo de Ávila y de orígenes relativamente humildes, usted desempeñó un papel crucial en la Historia (como le gusta verlo escrito) moderna de España. Se le confió una tarea difícil, en un momento muy delicado: disipar las tinieblas en las que durante décadas estuvo sumido el país para traer la claridad de la democracia, la libertad, los derechos y la igualdad. El camino de la Transición fue arduo, sobre todo al principio, y como primer presidente de la democracia, optó por adoptar una postura cauta y diplomática hacia aquellos que pensaban de forma diferente y ante las dificultades que surgían.

Lo que más me fascina de usted, sin duda, es su carácter equilibrado y moderado, su entrañable carisma y su profunda tolerancia hacia otros políticos con ideas distintas. Cómo no mencionar, también, el devoto amor que tiene por su familia. Su vida personal ha estado repleta de momentos en los que el cielo se ha mostrado muy gris y la fría e inmisericorde lluvia ha ido arremetiendo contra la existencia de sus seres más queridos. Frente a esas dolorosas circunstancias, su reacción fue inmediata: consagró cada segundo de su tiempo a confortar a su familia y llenarles de esperanza y afecto.

Usted fue consciente de su responsabilidad siempre. El hecho de que el día del intento de golpe de estado, usted permaneciese de pie, sin esconderse bajo los escaños, despierta mi admiración. Fue consciente de que su vida podía estar en peligro, pero no se echó atrás frente a aquellos que atentaban contra la democracia por la que usted tanto había luchado. No iba a permitir la vuelta a una dictadura; usted creía firmemente en los valores democráticos y estaba dispuesto a defenderlos.

También supo en toda ocasión que sus decisiones tendrían repercusiones positivas, pero también negativas. Eligiendo la pluralidad, intentó minimizar lo desfavorable. Tuvo en mente que la política debe ser un acto continuo de entrega generosa a los demás, una preocupación por alcanzar la solidaridad, la unidad y la concordia dentro de España.

La piedra angular de su carácter es, sin duda, el respeto a la diversidad de opiniones y la valoración provechosa de las mismas para alcanzar un acuerdo que conlleve un avance común. También es destacable su humildad, su convicción de que las ideas propias no son las mejores y su anhelo de que el país progrese sin cesar, aunque ello suponga su dimisión.

(…)

Para concluir, simplemente quiero agradecerle porque nos regala un modelo a seguir, un punto de partida. Nos ha demostrado que es posible conseguir una política tolerante, respetuosa y equilibrada. Quizá el cambio esté más cerca de lo que imaginamos. Pero, sin duda, será imprescindible la contribución de cada uno de nosotros. Haciendo mías sus palabras, “no podemos prescindir del esfuerzo que todos juntos hemos de hacer para construir una España de todos y para todos”.

Reciba un cordial saludo,

Laura – Cristina Ciuches, 4ºA